Autor de la respuesta Luis ZamoranoFecha de la respuesta 08/05/2010 Categoría Santidad (Clique aquí y vea más artículos relacionados con esta categoría ) Visualizaciones 1230 Pregunta: En que parte de la biblia dice que los sacerdoes entraban al lugar santo con una campana y con una cuerda por si morian los pudieran sacar. Respuesta: “»Haz de púrpura todo el manto del efod, con una abertura en el centro para meter la cabeza. Alrededor de la abertura le pondrás un refuerzo, como el que se pone a los chalecos, para que no se desgarre. En torno al borde inferior del manto pondrás granadas de púrpura, carmesí y escarlata, alternándolas con campanillas de oro. Por todo el borde del manto pondrás primero una campanilla y luego una granada. Aarón debe llevar puesto el manto mientras esté ejerciendo su ministerio, para que el tintineo de las campanillas se oiga todo el tiempo que él esté ante el SEÑOR en el Lugar Santo, y así él no muera. »Haz una placa de oro puro, y graba en ella, a manera de sello: Consagarado al SEÑOR. Sujétala al turbante con un cordón púrpura, de modo que quede fija a éste por la parte delantera. Esta placa estará siempre sobre la frente de Aarón, para que el SEÑOR acepte todas las ofrendas de los israelitas, ya que Aarón llevará sobre sí el pecado en que ellos incurran al dedicar sus ofrendas sagradas. »La túnica y el turbante los harás de lino. El cinturón deberá estar recamado artísticamente. A los hijos de Aarón les harás túnicas, cinturones y mitras, para conferirles honra y dignidad. Una vez que hayas vestido a tu hermano Aarón y a sus hijos, los ungirás para conferirles autoridad y consagrarlos como mis sacerdotes. »Hazles también calzoncillos de lino que les cubran el cuerpo desde la cintura hasta el muslo. Aarón y sus hijos deberán ponérselos siempre que entren en la Tienda de reunión, o cuando se acerquen al altar para ejercer su ministerio en el Lugar Santo, a fin de que no incurran en pecado y mueran. Ésta es una ley perpetua para Aarón y sus descendientes. ” (Éxodo 28.31–43, NVI) Una campanilla de oro. Las "campanillas" eran de oro puro (cap. 39: 25), y estaban dispuestas en forma alternada con las "granadas". Podían ser oídas por el pueblo cuando el sumo sacerdote ministraba dentro del santuario (cap. 28: 35). El tintineo de las campanillas hacía que los que rendían culto supieran que él estaba oficiando en favor de ellos en la presencia de Dios, y los instaba a seguirle con sus pensamientos y sus oraciones, mientras él llevaba a cabo las diferentes partes del ritual sacerdotal. El sonido de las campanillas unía al sacerdote y a la congregación en el culto. Si el sumo sacerdote hubiese intentado realizar el servicio del santuario sin llevar el manto con sus campanillas, hubiera roto ese vínculo de comunión y el pueblo hubiera quedado separado de su intercesor. Su ministerio se hubiera convertido en un procedimiento vano, sin razón de ser. Para destacar la importancia de este eslabón entre el pueblo y su representante, el castigo del descuido era la muerte (vers. 35). Las campanillas y las granadas nos recuerdan que por fe nosotros podemos entrar confiadamente en el "Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo" para obtener el perdón de los pecados (Heb. 4: 16; 10: 19). Por fe también nosotros podremos oír el sonido desde el santuario que dirigirá nuestra mente y nuestro corazón hacia arriba al lugar donde Cristo está sentado a la diestra de Dios para hacer intercesión por nosotros (Rom. 8: 34; Col. 3: 1-3; Heb. 8: 1, 2; CS 480). Luis Zamorano EQUIPO DE CONSEJEROS BIBLIA ONLINE
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